Carmen Tomás

Un jueves fundamental

Mañana se reúne el Comité de Política Fiscal y Financiera. Las Comunidades Autónomas deberán presentar sus planes para cumplir con los objetivos de déficit que se le han marcado. El ministro Montoro se ha mostrado muy duro y exigente con el cumplimiento de la ley. Ni siquiera está dispuesto a pasar que los problemas políticos de Asturias, aún sin gobierno, retrase la entrega de los deberes. De hecho, el ministro ha sido muy claro: si ustedes no pueden, nosotros lo haremos por ustedes. El problema de endeudamiento de las Comunidades Autónomas es junto a los balances de bancos y cajas los dos problemas que más preocupan a la Unión Europea y que suscitan más dudas sobre la posibilidad de que España cumpla con sus compromisos. De ahí que el Gobierno tenga y deba ser inflexible y riguroso. Nos afecta el caos griego, sin duda. Pero, debemos preocuparnos sobre todo por hacer lo que nos exigen si queremos reclamar apoyo en otros asuntos que no son nuestros propiamente dichos, pero que nos contagian como es la crisis griega o la situación de los bancos italianos o los retrasos de Portugal.

El gobierno está dispuesto a atajar la desconfianza sobre nuestro sistema financiero. Inmediatamente se van a poner manos a la obra en la realización de auditorías privadas de los balances y las valoraciones de los activos, incluso se ha pedido la colaboración del BCE. Pero, hay que insistir en la situación financiera de las Comunidades Autónomas. No hay tiempo para el apaño o el relax. Todas deben cumplir en tiempo y forma. Parece que Andalucía optará finalmente por bajar el sueldo a sus empleados públicos, aunque el agujero puede elevarse oficialmente a 2.400 millones de euros. Se espera más, supongo. También en el punto de mira Castilla-La Mancha o Murcia. Y Cataluña que ha hecho público otro plan de recortes.

La semana pues se presenta dura en los mercados. Ha empezado rematadamente mal y hay que lograr que en lo que a nosotros concierne, la percepción cambie y lo haga ya. Pagamos más intereses por nuestra deuda soberana y los millones de españoles que tienen de una forma u otra inversiones que dependen de la evolución de la bolsa están perdiendo una parte mollar de sus ahorros. Hay que cortar la sangría y eso lo conseguiremos si logramos transmitir confianza.

Explicaciones convincentes, ya

El saneamiento del sistema financiero me parece un asunto capital. Hemos perdido ya mucho tiempo y dinero y tanto los organismos internacionales como los analistas del mercado nos dicen una y otra vez que no está arreglado y que hay que hacerlo ya y en serio. Por ello no me parece que haya sido una buena idea que se haya filtrado que Bankia va a ser “intervenida” y que el viernes el gobierno aprobará un decreto con medidas relativas a este sector. El sistema financiero es muy sensible y como las devaluaciones no se deben anunciar. La entidad que presidía Rodrigo Rato es la cuarta en el ranking y tiene diez millones de clientes, miles de trabajadores y 700.000 accionistas. Las autoridades no pueden dejar que el pánico se le meta en el cuerpo a esos millones de ciudadanos. O lo haces y lo explicas o consigues por todos los medios que no se filtre.    Los ciudadanos, con razón, estamos ya bastante hartos de sacrificios, de paro y de penalidades. Entender que el sistema financiero necesita más recursos públicos, aunque estos sean préstamos a devolver a tipos de interés de mercado, se hace difícil cuando centenares de miles de empresas han cerrado y otras tantas lo están pasando francamente mal. Sectores con problemas son todos y todos quisieran ayudas para sobrevivir. Por eso hacer bien las cosas este pantanoso asunto es básico. La única ventaja es que ya estamos tan hartos, hastiados, pesimistas, desencantados y desesperanzados que la sangre no ha llegado al río. Sin embargo, no me cabe la menor duda de que lo visto y oído con Bankia y el sistema financiero ocurre en otro momento y se arma la de San Quintín. Estamos anestesiados por el miedo y la crudeza de la crisis, aunque eso no debería haber sido óbice para que el gobierno explicara qué está pasando realmente con bancos y cajas, cómo están, cuánto dinero necesitan y cómo y cuándo lo van a devolver. Sin un sistema financiero saneado y profesionalizado no vamos a ningún lado. Háganlo ya y explíquenlo.

No hay atajos

Lo ha dejado meridianamente claro el ministro de Hacienda en su defensa de los Presupuestos generales del Estado para 2012 en el Congreso: en la lucha contra la crisis no hay atajos. Para Montoro, el déficit público nos aplasta como una losa. En esa línea de obligada austeridad en las cuentas públicas es en la que hay que perseverar y eso nos llevará a reducir en 2013 el déficit estructural, lo que liberará recursos que ahora detraen las Administraciones Públicas para que lleguen a familias y empresas. Es el resumen de unas cuentas acordes con la extraordinaria y frágil situación económica que vive España. Hay que sortear realmente una situación de desprestigio y de desconfianza provocada por una herencia envenenada que ayer certificó la agencia estadística de la Unión Europea.

Efectivamente, los Presupuestos son de una austeridad extrema en el Estado y se han pensado mecanismos para que el resto de Administraciones cumpla esa regla máxima. Hay en caso contrario mecanismos previstos que llegan a la intervención. El día 15 de mayo las CC.AA. habrán de presentar sus planes para ser ratificados y seguidos al milímetro. Nadie puede escapar a esta política que muchos critican, sorprendentemente más los que nos han conducido a ella. Sólo cabe esperar que efectivamente el Gobierno, que ha hecho un diagnóstico realista de la situación, esté en el camino certero y vuelva la confianza y sobre todo el crédito.

Los sacrificios son enormes, no cabe duda, pero es lo que ha funcionado en otros países y a lo que estamos abocados. Ahora, porque estamos en crisis. Pero, si viviéramos tiempos de bonanza habría que hacer lo mismo, que es acabar con el dislate de gasto que se ha producido en todos y cada uno de los mil vericuetos del sector público. Mayoría y respaldo para hacerlo le sobra a este gobierno. Así que al toro por los cuernos y si el Partido Socialista quiere suicidarse allá películas. El país no está para agitaciones sino para asumir responsabilidades. Cada uno la que le ha tocado.

Una olla a presión

Los mercados, los que nos tienen que financiar sabiendo que les vamos a devolver el dinero prestado, presionan al Gobierno y de qué forma. Los Presupuestos están bien, pero son insuficientes. España es ahora mismo una olla a presión. El desfile de ministros negando una posible intervención de España fue ayer la tónica general. Hasta el gobernador del Banco de España se sumó al mensaje. Y es que hay que recortar más gasto, sobre todo autonómico, y quizás ingresar más por la vía de subir lo único que aún no se ha subido que es el IVA.

Rajoy, después de la reunión de crisis del lunes, no tiene un minuto que perder. A saber cuántos han llamado al teléfono. Todos con el mismo mensaje: muy bien, pero no es suficiente. Insistir en proclamar que no vamos al pago de una cantidad para medicinas, visitas al médico y menos prestaciones es absurdo. No queda otra y ya lo dijo Esperanza Aguirre antes de las generales. No podemos permitirnos el sistema actual y hay que redimensionarlo y repagarlo. Ya el ministro De Guindos lo dijo el lunes: hay que empezar a discutir sobre un cierto copago. En el PP salieron a desmentirlo, pero ayer ha sido Montoro el que no lo ha descartado. Y no es que haya que hacer una reflexión es que es como el déficit sí, sí o sí. Entre otras cosas porque es una locura que aquí estemos pagando operaciones y pruebas médicas a gogó, como si fuéramos ricos. Como hay que entrar a saco en todos los tipos de fraude que se han venido produciendo y nadie ha parado. Además, habrá que reducir ayuntamientos y estamentos y empresas y organismos. Y hay que hacerlo ya. Es lo que nos están diciendo. Si queremos que nos financien y haya que quererlo, es imprescindible e inmediato que abordemos estas reformas.

El Gobierno tiene que empezar a llamar a las cosas por su nombre. No tener el más mínimo miedo. Le han votado mayoritariamente para eso en el Congreso nacional, en las Comunidades Autónomas y en los Ayuntamientos. Le han votado al PP para que saque a España de la crisis y la primera es hacer todo lo que haya que hacer y después explicarlo. No hay otra.

Pedagogía y más pedagogía

Empiezan a señalar los expertos, tímidamente, que la economía española ofrece algunos síntomas de mejoría. Habrá que ver si se consolidan y crean tendencia. De momento, el paro registrado sigue subiendo. Lo ha hecho en marzo en cerca de 39.000 personas. Mejor pinta muestra la afiliación a la Seguridad Social que crece y no lo hacía desde julio. Pero, nada de echar las campanas al vuelo. El realismo tiene que seguir presidiendo nuestras vidas y la acción de gobierno. Rajoy ha cumplido 100 días en Moncloa y anuncia sangre, sudor y lágrimas. También nos pide paciencia. No hay, de momento, buenas noticias que dar. Las habrá. Antes nos esperan unos meses de más y más reformas. Hasta doce, señaló el lunes el presidente, que están en cartera. Claro, que antes habrá que cerrar las puestas en marcha y cercenar todas las dudas que empiezan a suscitar algunas. Es el caso de la operación de pago a proveedores que podría acabar en manos de los bancos para arreglar sus balances. Ni siquiera dicen que sea para dar crédito. Deberá estar muy atento el gobierno a estas maniobras en la oscuridad que se propone el sector financiero cooperador necesario de esta operación de Montoro.

Y mucha explicación. Mucha pedagogía. La amnistía fiscal que parece que repugna incluso al gobierno merece tiempo y claridad, máxime si en paralelo se desarrolla, con toda justicia, una lucha a muerte contra el fraude a la Seguridad Social y a la prestación por desempleo. Hay que cambiar la mentalidad de la sociedad española y hacer del fraude en todos sus ámbitos una guerra a muerte. Sin duda, el “listillo” tiene que pasar a ser un inmoral que nos estafa a todos. Hay que exigir explicación del perdón a los defraudadores por más que en este momento crítico pueda ser entendido. Eso sí, únicamente, desde el punto de vista práctico.

Está claro que la mayoría de los ciudadanos entienden la situación en que estamos y la dura medicina que hay que aplicar para cambiarla. También nos comprenden y nos apoyan nuestros socios. ¿Es suficiente? De momento, Rajoy dispone de mucho crédito. Está valiente y realista que es lo que más se echaba de menos. Gobierna, que ya es el colmo que sea noticia. Sin embargo, va a pasar mucho tiempo hasta que se vean resultados del esfuerzo. Mientras, pedagogía, pedagogía y más pedagogía.

Hartos de la corrupción

Más y más casos de corrupción en España. Parece que es uno de nuestros eternos problemas. Y no sólo en Andalucía, donde ya la mano de los políticos y afines es demasiado larga. Es en Baleares, donde el ex presidente acaba de ser condenado a 6 años de prisión. Es en el País Vasco donde se acusa al cuñado de López de no saber de dónde ha sacado nada menos que 400.000 euros. Ya está bien. Los ciudadanos queremos que se acabe de una vez con este proceder, con la forma en que demasiados se comportan con el dinero público. Queremos que se les juzgue, se les inhabilite para muchos años y sobre todo exigimos que devuelvan el dinero.

El gobierno prepara leyes contra la mangancia y es lo que hay que hacer. Pero, con el código penal en la mano ya se pueden tratar muchos de los casos conocidos, porque no exigimos únicamente que se actúe contra las evidencias juzgadas sino también con las actuaciones que no necesariamente conllevan llevarse el dinero sino sencillamente malgastarlo, tirarlo. Arruinar un país, por ejemplo, ¿no debe tener ninguna consecuencia? En España, parece que no. Es más, el gobernante que lo ha conseguido en tiempo récord ahora va a ir a dar charlas por el mundo. La primera parada será en Venezuela en la Cámara de Comercio. No se me ocurre sobre qué puede dar una charla a empresarios el ex presidente Zapatero. Y que encima le paguen por ello, cuando en su país la ruina de millones de personas y empresas es desmoralizante.

Este país tiene que cambiar y ahora el PP tiene una oportunidad de oro para conseguirlo. Tiene mayoría absoluta en el Congreso y gobierna en casi todas las comunidades autónomas y en miles de ayuntamientos. Tiene la ocasión de hacer de España un país donde el corrupto no tenga más salida que la cárcel y la devolución del dinero.

Carmen Tomás

Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, inició su trabajo periodístico en los periódicos, Ya, Diario 16 y Economía 16. Después pasó por Telecinco, TVE y la COPE. Actualmente trabaja en Libertad Digital y en EsRadio, en los programas de Federico Jiménez Losantos, César Vidal y Luis Herrero. También en “Alto y claro”, “Madrid Opina” y “El Círculo a primera Hora” de Telemadrid y en “El Gato al Agua” de Intereconomía. Escribe en La Gaceta y en la agencia Europa Press.
Libros publicados:
Lo que Hacienda se llevó
El provocador: Carlos. Solchaga: de la reconversión industrial a la crisis económica y social (junto a Ignacio Alonso) (1993)
Las claves de la economía actual: con la perspectiva de Rodrigo Rato (2001)
Opa a Endesa: El que resiste gana (2006)