María Antonia García de León

La primera que…. (un baldón contra las mujeres)

Leer la sociedad

“La primera que…”, “las primeras que….”

Son expresiones ya hechas (petrificadas, podría decir) para las mujeres. Por desgracia, cabría opinar. Asistimos a un lento e histórico cuenta-gotas: una, otra…, y para ello pasan década tras década.

Analizados con distancia y objetividad estos nombramientos (hoy nos referimos a la nueva real académica, Carmen Riera, escritora) son un baldón expresivo de nuestra falta de altura como civilización, nos remite a un estado de primitivismo increíble pero cierto, en el escenario social, en el reparto del poder y del prestigio entre hombres y mujeres.

¡Qué tremenda asimetría entre las personas por razón de una sociedad regida por códigos férreamente patriarcales que monopolizan todo el poder para los hombres (y así nos va…, en economía, política, etc, etc) dejando para las mujeres alguna migaja que otra, tras mucho forcejeo de los engranajes sociales en pos de la igualdad, tras muchos años para lograrlo y tras méritos superlativos de la candidata en cuestión, “hiperseleccionada”

(“ÉlitesDiscriminadas”:1994, Anthropos Ed.) social y discriminatoriamente en relación a sus homólogos, candidatos masculinos. Esta es una de mis tesis sostenida tras años de investigación sobre mujeres élites profesionales.

También dirigí y realicé en equipo un proyecto I+D sobre la prácticamente inexistencia de las mujeres en las Academias, o lo que es lo mismo, la feroz dominación masculina en dichas instituciones, como prueban sus estadísticas de participación por género.

(Ver “La excelencia científica” publicada por el Instituto de la Mujer, Madrid, 2005).

En suma, estos nombramientos son, como siempre he mantenido, un interesante test social del estado en que nos hallamos, de nuestra civilización anquilosada y primitiva por razón del sexo-género.

Estos nombramientos son noticias muy agridulces, por todo lo que acabo de argumentar.

Enhorabuena a Carmen Riera (lo personal siempre a salvo).

Me uno al reconocimiento que la escritora M. Ángeles Cabré hace en el artículo que adjunto a esta columna mía (extractado por su gran extensión; puede leerse entero en el blog de M.A. Cabré). Reconocimiento literario muy merecido. Y también me uno a su crítica a estas instituciones tan desiguales y discriminadoras para las mujeres profesionales.

Enhoramala a nuestro sistema social que con tanta tacañería trata el reconocimiento de los méritos de sus mujeres y reparte con ellas prestigio y poder.

 Carme Riera en la RAE: la cuota invisible

Ma. Àngels Cabré, escritora y crítica literaria,

En fecha 19 de abril de 2012, la novelista y catedrática de literatura española de la Universidad Autónoma de Barcelona Carme Riera ha sido elegida para ocupar el sillón “n” de la Real Academia Española: una de las personas más cualificadas para formar parte de la Real Academia de la Lengua, así como una de las autoras señeras de la literatura catalana (aunque la crítica insista en equipararla siempre con sus pares femeninas y jamás con los masculinos, cosa que el común de los mortales –entre los que me incluyo- sin duda no entiende, sobre todo teniendo en cuenta que es autora de más de una veintena de libros, algunos de los cuales han merecido preciados galardones).

Nadie ignora que la Real Academia es una institución que no destaca precisamente por su afición a admitir señoras en sus filas, sin duda en un intento por permanecer fiel al año de su fundación, 1713, fecha en que se promulgó en España la ley sálica que prohibía el acceso de las mujeres al trono caso de existir herederos varones, ley por cierto aún vigente. Que en dicha fecha naciera por su parte el ilustrado Diderot, feminista avant la lettre, está visto que poco influyó en el espíritu de la institución, que arrastra una larga y ultrajante historia de machismo que la asemeja a un club de caballeros al más rancio estilo anglosajón (de esos en los que abundan las corbatas y los puros, las dentaduras postizas y algún que otro braguero inguinal).

Dicho eso, está claro que todo intento por mitigar la flagrante desigualdad de género que la RAE ostenta sea digno de aplauso, aunque quepa recordar que esta nueva y magnífica incorporación ha tenido lugar apenas un mes después de que la Real Academia encendiera todas las alarmas (me refiero por supuesto a las alarmas del progresismo) con un informe en el que, lejos de agradecer el trabajo realizado por las guías para un lenguaje no sexista (clara aportación de la sociedad civil a una demanda real y creciente), se las cargaba tachándolas de ineptas e indocumentadas, amén de acusarlas de atentar gravemente contra los principios de la gramática y de dar la tabarra con las formas dobles: ¿por qué decir “padres y madres” pudiendo decir “padres”, “escritoras y escritores “ pudiendo decir “escritores”? ¡Qué ganas de complicarlo todo tienen siempre las feministas, con lo fácil que es callar y obedecer los dictados de los sabios patriarcas!

A muchos nos alegró entonces que la RAE se dignara descender a la arena pública desde su torre marfileña, o lo que es lo mismo, desde la sede colindante al Retiro que inauguró en su día Alfonso XIII. ¿Eran pues conscientes sus miembros de que tal como está fijada nuestra lengua no sirve a los mínimos de la igualdad de género? Ni de lejos. En el informe en cuestión su autor, el Sr. Ignacio Bosque, no afirmaba precisamente enmendarle la plana a las igualitarias guías para anunciar la inminente renovación por parte de la RAE de la lengua española en aras a convertirla en una lengua moderna e igualitaria. Rien de rien. Una vez lanzada la piedra (en forma de lluvia de pedruscos contundentes), el académico se replegaba tan tranquilamente a sus cuarteles de invierno, en compañía sin duda de Nebrija. A la lengua que late en las plazas, viva y efervescente, tan necesaria para propiciar la convivencia de unos y otras, instrumento primordial de entendimiento y diálogo, que le den. Eso sí, a modo de propina se permitía la condescendencia de afirmar: “Es necesario extender la igualdad social de hombres y mujeres, y lograr que la presencia de la mujer en la sociedad sea más visible”. ¿Cómo, a golpe de obsoleto mandoble lingüístico?

¿Anunciaba el Sr. Bosque con su apaciguadora frasecita la entrada inminente de otra mujer, tal como ha tenido lugar, en la rígida institución? Pudiera ser. Lo que es evidente es que la RAE va más deprisa adaptándose a paso de caracol a la igualdad que se vive en las calles que a la lengua que en ellas, a partes iguales, se enriquece y desgasta.

Que Carme Riera pase a ser la sexta mujer en la Academia es, por supuesto, un paso adelante para una RAE que aspire a estar en consonancia con los tiempos. Se codeará con Ana María Matute (ya algo achacosa), Carmen Iglesias, Margarita Salas, Soledad Puértolas e Inés Fernández-Ordóñez (la más joven). Será pues la sexta de un total de ocho, si contamos a las otras dos que en un momento u otro formaron parte de la institución, Elena Quiroga y Carmen Conde, quien fuera la primera en ingresar, allá por un no muy lejano 1978 (aunque pronunciara su discurso de ingreso en enero de 1979). Por cierto que 1978 no es una fecha cualquiera, sino la de la proclamación de la Constitución española, que en su Capítulo II, Artículo 14, reza: “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal social”. Y en el Artículo 23 del mismo capítulo: “Asimismo, tienen derecho a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos, con los requisitos que señalan las Leyes”. Así pues, ¿por qué no iba a entrar en la RAE en tan significada fecha una persona de “sexo” distinto al masculino, tan preparada como sus colegas varones? Lástima que desde aquel año no se adoptara la paridad para ir renovando el equipo que “limpia, fija y da esplendor” a nuestra lengua común.

Si hacemos cuentas y partimos de que han pasado por la Academia 460 académicos de número (hay otras categorías de menor importancia que no incluyo en el recuento), de entre los cuales ha habido solamente 8 mujeres, obtenemos un espeluznante… ¡1,7%! Algo sólo comparable sin duda con el porcentaje de presencia femenina en el ejército.

Llegar al 50% va a ser una tarea lenta, pues allí los cargos, recordémoslo, son vitalicios y es evidente que les deseamos a los académicos que podrían ser sustituidos por nuevas académicas larga vida.

Pero hay dos razones fundamentales que hacen que la elección de Carme Riera sea un doble acierto, al margen de su incontestable solvencia profesional. Por un lado ha sido escogida en una candidatura compartida con la poeta malagueña María Victoria Atencia, sin duda de gran valía, mas octogenaria, lo que la hubiera convertido en una académica a todas luces testimonial. Si se quiere agradecer la abnegada dedicación de alguien a las letras, mejor hacerlo con premios económicamente bien dotados que con cargos en instituciones donde hay que picar piedra. Riera sí puede hacer grandes aportaciones, estoy segura. Por otro lado, entre una mayoría de académicos monolingües, nos hallamos ante una futura académica bilingüe; como ha reseñado la prensa “una estudiosa de la literatura española que es también una escritora en lengua catalana”. Un valor añadido que puede serle tremendamente útil a una institución donde la presencia de catalanoparlantes es muy reducida, y qué no decir de la de catalanoescribientes, hasta ahora casi inexistente a excepción de Martín de Riquer y Gimferrer. La presencia de Riera tal vez contribuya a introducir en el español oficial los frutos de esa “dualidad cultural y lingüística de Cataluña, que tanto preocupa”, a que hizo referencia Juan Marsé en su discurso de recepción del Premio Cervantes.

Es pues mucho lo que puede ofrecer a la RAE esta catedrática de literatura medieval, estudiosa de la literatura contemporánea y autora de ficción notabilísima. No sé si podrá hacer algo a favor de la “desandrocentrización” de la lengua española (término que está claro jamás entrará en el Diccionario de la RAE), aunque ya me parece mucho que haya anunciado que su discurso de ingreso posiblemente versará sobre otra mujer escritora. Cuando le llegó el turno a Soledad Puértolas esta glosó los personajes secundarios del Quijote, que no dudo que sean interesante, pero que acaso sean eso, secundarios. Riera ha añadido también que es un honor ser la sexta académica y que espera que, tras ella, “lleguen otras muchas más”.

En cuanto a las cuotas…, ahí la cosa se complica. Todas las mujeres reniegan de las cuotas cuando alcanzan un cargo elevado, como era de esperar y como hizo la misma Puértolas, que recién elegida ya proclamaba aborrecerlas como si las cargara el diablo. Riera en eso no ha sido distinta. Así, la prensa escrita recogía su convencimiento de que la Real Academia Española “no debe funcionar por cuotas”, aunque afirmaba estar a favor de que las instituciones “se abran a las mujeres que tengan cosas que aportar” y, en el campo de la literatura, especificaba, “hay muchas en este país”. “No estoy a favor de las cuotas porque tampoco me gustaría que algún día me dijeran que entré por ellas”, afirmaba Riera. Me consta que Carme Riera es una persona muy bien educada y no va a empezar escupiendo a la cara de sus anfitriones, acusándolos de machistas de mierda y diciéndoles que si no fuera por las cuotas (reales o invisibles, preceptivas o facultativas) ella no estaría allí, a punto de ingresar en la prestigiosa Real Academia de la Lengua.

Aun así, ¿por qué tanta manía a las cuotas? Han funcionado de maravilla en la política (haciendo que una foto de los escaños de cualquier sede parlamentaria española ya no de vergüenza ajena). En fechas muy recientes de la mano de Viviane Reading, gran mujer, la Eurocámara ha urgido a la Comisión Europea a imponerlas en los consejos de administración para construir una sociedad más justa… Y en cambio aún provocan urticaria, como las ortigas, que al igual que ellas tienen también grandes virtudes y son muy beneficiosas para la salud. Que de entre todos los mundos profesionales sea el de la cultura aquel en el que menos simpatía suscitan las cuotas, lejos de ser una virtud, no es más que una señal de la poca cultura igualitaria que este posee. Las más alarmantes cifras de la desigualdad están en la cultura, eso es incontestable y altamente preocupante si queremos construir un país maduro asentado en una democracia sólida.

Y es por eso, por si puede resultar útil, que me aventuro a lanzar esta definición de “cuota invisible” en tanto que facultativa, optativa o no impuesta por ningún órgano de poder externo, mas impelida a existir sin embargo por la presión social y el sentido común. Y es que, queridas y contadas académicas, sin las cuotas invisibles ninguna de Uds. estaría en la RAE. Porque vamos a ser sinceros: una cosa son las cuotas por decreto (más que lícitas cuando son necesarias, y enormemente útiles en la consecución de la igualdad) y otras las cuotas que emanan del pueblo, o lo que es lo mismo, de una sociedad que viendo como se ejerce sin ningún disimulo el machismo más irredento azuza y empuja para que de la existencia de una académica en 1978 hayamos pasado a ocho en 33 años; no es mucho, pero podía ser peor. Lo que sí está claro es que sin democracia la RAE hubiera seguido como estaba.

Dicho esto, no sé si desde su probada lucidez Carme Riera será capaz de imbuir a sus colegas de la RAE del espíritu igualitario que corresponde a cualquier institución pública en estos tiempos, pero hay que admitir que algo se está moviendo en la RAE, sin cuotas impuestas y con cuotas invisibles. Cuanto menos, además de ser todo un Messi de las letras, su último fichaje es, para alegría de todas y todos, mujer.

En épocas de crisis, se lee más

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Es sabido que las crisis económicas suelen beneficiar a los que ya de por sí son ricos. Piensen si no, ustedes, en que una de las empresas que está alcanzando su máximo apogeo desde que España entró en recesión es la industria del lujo. Todas esas marcas archiconocidas de bolsos, coches y joyas que la mayoría conocemos por su innovadora y muchas veces ostentosa publicidad (me viene a la cabeza el reciente anuncio representado por unos niños pijos madrileños que dan saltos con unos bolsos de 6.000 euros gritando a la cámara “el amor es guay” . Lástima de derroche de la educación privilegiada .

Afortunadamente hay otra faceta que ha sobresalido en todos los momentos históricos de crisis y grandes cambios. Estoy hablando del apogeo del arte; como por ejemplo sucedió con las vanguardias europeas ante la I Guerra Mundial o la frenética actividad artística en EEUU tras el crack 29. No nos vamos a ir más lejos, hoy en día la respuesta de los artistas contemporáneos ante la crisis es absolutamente palpable, es una respuesta homogénea de indignación marcada por la creatividad y el alto grado de ironía. Estoy pensando en literatura, por ejemplo, bien fácil hubiese sido que se diese un retroceso creativo hacia lo que en su momento se llamó “Poesía social o comprometida”, una forma de usar las letras como arma desde una mirada herida pero llena de miedo. Sin embargo los poetas actuales ya no miran así, ya no hacen suyos los problemas de los años 50; las cosas han cambiado, los problemas son otros, ya no hay una censura a la que torear, ya no hay un designio social inamovible. Ahora se sabe que el “Otro mundo es posible” no es una utopía y se sabe qué es lo que hace que las cosas no funcionen.

Seguimos usando las letras, la literatura como arma y llamamos a las cosas por su nombre. Por sólo dar un dato de esta “pequeña efervescencia poética” que he llamado con notable y deliberada exageración en el título: la poesía arrasa (¡suena tan bien!).Entre en el mundo cultural de Madrid y encontrará más de seis citas notables de veladas-recitales poéticos de calidad y con altura tnto por la materia en sí como por el público asistente. Además de los muchos talleres “ad hoc”.

Hay un grupo de poetas ,capitaneados por el poeta Jaime Alejandre que mensualmente (todos los últimos jueves de mes a las 20 horas en el famoso Café Comercial de Madrid en colaboración con la editorial Cuadernos del Laberinto) organizan un recital “Hazversidades poéticas” que según ellos mismos es :

“Un acto de rebeldía, de resistencia desarmada , emocional e intelectual (…)Poetas que hilan incorruptos su labor desoyendo los vanos reclamos de los hombres y los inanes cantos de seducción del Tiempo(..)Unidos por la insensata empresa de encontrar dudas y certezas imperecederas en un mundo que se tapa los oidos y cierra los hojos creyendo que sobrevivir sea vivir.”

“Lo que a esto supera pertenece a los dioses” es palabra de Cavafis.

Es lo que consta escrito en la contracubierta de unos flacos y encantadores libritos,muy bien editados .Allí están los poemas de Jóse Elgarresta, Rafael Soler,Jesús Urceloy , María Antonia Ortega, Ana Montojo y…..Las “hazversidades” se extienden felizmente como mancha de aceite.

Me vienen a la mente unos fragmentos de un poema precisamente de uno de estos “hazversos” (qué hallazgo de nombre) de Gonzalo Sánchez-Terán.

LA ÚNICA SOLUCIÓN

Odiad a quienes odian poco

a quienes aman poco

a quienes sienten poco.

……………………………….

 

Amad como no ha amado ningún monstruo,

odiad como no ha odiado ningún ángel,

incendiad el vivero de los días,

rayad los cielos hasta que la Nada,

la inconmovible Nada, abra un párpado.

Y es que, en época de crisis la cultura es un bálsamo, la poesía un estallido de luz en el túnel.

Estrella negra (algo sucederá en Andalucía)

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Es extraño encontrar buenas noticias en los periódicos. Pero hoy quiero traer una de esas rarezas a esta columna. Convendrán conmigo en que el nacimiento de una colección editorial es siempre una buena nueva. Y en los tiempos que actualmente, no sé si vivimos o padecemos, más.

Su sugerente nombre es Estrella Negra y sus obras destilan el amor que Alicia Arés imprime a todos sus libros en su ya dilatada carrera como editora. Y ese amor por la literatura la ha llevado hasta el género negro, creando unos libros que, por su diseño, entran por los ojos y que rompen con el estilo ya manido de este tipo de novelas.

Pero no se trata de una editorial más que se apunta al carro de la moda por los temas policiacos y criminales ya que cuando los escaparates de las librerías están superpoblados por autores nórdicos y anglosajones, Estrella Negra se desmarca por lo puramente español. Dirigida por el escritor y periodista Carlos Augusto Casas, nace con el deseo de descubrir y servir de plataforma para los nuevos talentos del género en nuestro país y toman como escudo el eslogan: “El género negro también habla castellano”.

El mejor ejemplo de ellos son sus dos primeros números: “Un revólver en la maleta”, de Félix Ángel Moreno Ruiz, y “Olivas negras”, de Manuel del Pino, ambos andaluces y que tendremos en el placer de encontrar en las Ferias del Libro de Córdoba y Jaén.

Comenzamos con “Un revólver en la maleta”. Detrás de un título tan inquietante hay una novela cuyo ritmo es comparable al descenso por una enorme montaña rusa. Una lectura vertiginosa con dos ciudades como protagonistas: Madrid y Córdoba. Un hombre con un revólver que llega a la ciudad andaluza desterrado por culpa del pasado. Un espantoso crimen le aguarda. Una investigación repleta de sorpresas que le llevará a desenmascarar la verdad en una ciudad llena de apariencias que se ha transformado con el tiempo, como Homero, su protagonista.

En “Olivas Negras” un desconcertante asesinato en Noche Vieja nos hace descubrir que los bajos fondos de Madrid están conectados con las mansiones exclusivas de la capital. Pero es difícil ver los conductos que los unen. Los cadáveres con aceitunas negras en la boca siguen apareciendo y el aroma de la venganza rezuma en cada escena del crimen.

Dos libros muy recomendables para los amantes la literatura serie negra, dos autores andaluces a los que hay que descubrir y una nueva colección que nace con la voluntad de potenciar y renovar el género negro.

 

 

La fiesta

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Aún se oyen los tambores, aún huele a incienso y cera  por las calles de esta, como siempre pero si cabe más, intempestiva-inestable Semana Santa pasada.

Esta Fiesta se vive de muchas maneras y  desde muchos “sentidos” (interpretaciones).

Dejamos aquí a un lado lo espiritual.

Sólo quiero escribir esta breve nota y addenda poética final mía. Son legión de Hispanistas que con mirada del Otro han reparado en la Fiesta como algo genuino de nuestra colectividad, donde se da cita  “el aroma” de lo que somos, pero siempre en proceso de cambio. Desde la mirada nuestra, como no recordar la gran obra de Julio Caro Baroja sobre la Fiesta, las fotos tan notables  de Cristina García Rodero, los documentales tan poco conocidos  y tan importantes sobre la Semana Santa andaluza de Madronita Andréu ( sólo conocida hoy por el documental excelente de López linares sobre su vida y obra). Todas estas son claves culturales para la lectura de esta Fiesta pasada que  ritualmente volverá al año próximo con su misma y característica inestabilidad.

Para terminar esta nota sociológica: el resurgir de cofrades jóvenes en una sociedad tan descreída y laica como la nuestra, tan de juventud de cultura de masas.¿es esta Fiesta  (y otras)una palanca de inclusión , de pertenencia , de estar con un sentido y dentro de un grupo lo que mueve a este notable resurgimiento juvenil de esta larga semana de festividades? ¿Es la  conocida exageración del pueblo español que pasa de la quema de iglesias (afortunadamente ya lejana en el tiempo) a una gran reverencia por lo sacro?

Vivir para ver y legión de antropólogos- sociólogos y otros especialistas para interpretarlo. El fenómeno es complejo. Volveremos sobre él.

Abril en  Andalucía                                   

I

Viernes Santo en  Andalucía

ya estallan las marchas,

rompe la primavera.

Velas, lirios, joyas, encajes, cirios,

azahar, con incienso,

y todos los sentidos

bajo el  cielo azul de estas mañanas.

Alegres vamos al sacrificio de  un  Dios.

II

 

De luto

cubiertas de joyas, rostros de  alhajas,

qué guapas  las mujeres,

en este misterio  primaveral,

rito antiguo de esta Tierra

 

Alegres vamos al sacrificio de  un Dios.

 

III

 

Marcha fúnebre y  con pleno sol,

gozo contenido.

Pasa el Cristo cautivo,

la beldad Dolorosa,

y el aire estalla

de arte y majestad.

 

Alegres vamos al sacrificio de  un Dios.

¿Quién entenderá la honda raíz de Andalucía  en un Viernes Santo?

ENTRE LA ASPIRADORA DE DORIS DAY Y LA PLUMA DE JOAO GUIMARAES ROSA

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La vida de esta famosa escritora brasileña es una fuente inagotable para una fecunda reflexión de los problemas sociales de Género de su época y de los que aún perduran en la actualidad. Por ello la he elegido como un caso-estudio que dicen los anglosajones o como un test social de Género.1

He escrito ese título buscando dar expresividad a esa escisión vital, dualidad que recorre su vida: entre mujer acomodada-esposa de diplomático obsesionada por el mandato de ser una señora y una buena esposa y ser una escritora. Dicho de otra manera, la dualidad de un mandato interior de género y un temperamento artístico que no puede creer en el reino de la domesticidad que se encuentra fatal y deprimida en él, por mucho que la predique al estilo de una auténtica Sra. Francis (y este aspecto es probablemente el punto más álgido de su “esquizofrenia de género”, no hay palabras para describir sus “crónicas domésticas-rosas”, hay que leerlas).

En otro plano, estoy hablando de lo que subyace a todo lo anterior: la difícil identidad-subjetividad femenina en un mundo patriarcal, una fragmentación de la misma difícil de asumir, el drama de no poder ser ni sobre todo sentirse interiormente como muna escritora.

Sobre todo este nudo de problemas he escrito e investigado, y sólo ahora (y aún con muchos reparos y discriminaciones) se pueden encontrar mujeres escritoras que mantengan esa identidad sin grandes problemas y que vivan de ella, “quasi” a la par que sus colegas masculinos, los escritores.2 Las escritoras anteriores eran auténticas tragedias contemporáneas de género: no pudieron romper el nudo gordiano que las dividía.

He leído esta biografía sobre Clarice Lispector con mucho interés, casi como una pieza teatral.3 La he leído como una tragedia contemporánea de género, como he escrito arriba. El subtítulo con el cual Laura Freixas subraya esta especie de tragedia femenina, “Clarice Lispector, una genialidad insoportable”, da algunas pistas de que estamos ante alguien muy especial, que en absoluto nos vamos a aburrir con su lectura, que la escritora en cuestión tiene muchas aristas difícilmente clasificables y una vida que se sigue con un suspense, bien dosificado y escrito con la maestría de Freixas.

De este modo, llega a mí, la excelente biografía sobre la escritora Clarice Lispector, una élite femenina empoderada/ desempoderada y sufriente, además de una gran literata. Un personaje más para la singular e interesante Colección que he iniciado y de la cual hablo seguidamente.

Podría hacer una amplia colección de mujeres que teniéndolo todo, sin embargo, su brillo y éxito social es subsumido en la densa malla de la urdimbre patriarcal, de la cual son herederas y heridas, profundamente infelices. Tienen este doble flanco social en el hondo significado y tratamiento que he dado a ese nudo biográfico en mi obra así llamada.4

Son estrellas y víctimas patriarcales. Sobre esta relevante “colección” de élites femeninas volveré. Es más, es necesario volver, pues ayudan a levantar una cartografía del poder/despoder por género, que es sin duda un excelente “test” sobre nuestros sistemas sociales en asunto tan vertebrador como es la igualdad entre hombres y mujeres, y tan estructurante de las formas de la vida social.

Notas para el análisis de género de una biografía (Clarice Lispector, 1920-1977)

Me ha interesado mucho esta biografía y me ha hecho sufrir mucho también. A ratos, sentía que no quería dedicarle tanto tiempo, que deseaba “meter el turbo” y hacerle una lectura “oblicua” a gran velocidad, que ya sabía lo que iba a pasar, que era sufrimiento sobre sufrimiento lo que claramente se barruntaba desde el comienzo, pero no, la he leído en profundidad desde el inicio hasta el final.

Al hilo de esta lectura me han surgido varias interrogantes: ¿Narra el trabajo de Laura Freixas una tragedia de género, con el epicentro en ser una mujer? ¿Cuenta este libro una triste vida en aquellos también tristes años de miembro de familia de emigrantes ucranianos a Brasil, a la que pertenecía la escritora? ¿Fue Lispector una especie de victima de la tan patriarcalista sociedad tradicional en Brasil (o en cualquier parte del Globo, incluso en las sociedades occidentales ) de aquellas décadas de su juventud? De todos es sabido que sólo muy entrado los años Setenta, el mundo comenzó a cambiar algo para las mujeres, liberalizándose un poco y cuestionándose la condición social de las mujeres por el empuje del Movimiento Feminista. Pero proseguimos con la cadena de interrogantes ¿Incubó esta celebre literata (cuya madre había sido violada y con una infancia familiar problemática) una enfermedad mental que la llevaría a ser una persona difícil para vivir su propia vida y difícil para la creación literaria, independientemente de la época en que le tocó vivir?

En mi opinión, todos esos puntos interrogantes son como pequeños ríos que desembocan en el único gran lago que contiene toda una vida, dicho en metáfora. Todos tienen sentido “per se”, y todos caminan a un sentido único que cual vector dirigen una vida y sus ultimidades.

El quid de esta lectura imposible de abandonar radica en la maestría de Laura Freixas. La ha escrito con tal empatía por una vida humana, con tal dosificación del acaecer vital de Clarice Lisperctor que son contagiosos para el público lector.

Una vida atormentada

Su vida es un puro tormento, siendo ella misma su peor juez, la que peor se trata, la que no puede romper el nudo gordiano al cual la ha conducido un destino trágico: entre un temprano triunfo literario que la ha cosificado muy joven, la ha alienado en un status de escritora que nunca acaba de creerse, en un destino que el azar le ha traído y del cual no puede sustraerse y, a la vez un status de “joven señora de”, en el cual tampoco se encuentra bien, ni encaja. En suma, una tragedia contemporánea (digna de llevarse a escena)

Deseo dar una especie de pinceladas impresionistas, de “flashes” sobre Clarice (como es llamada en Brasil por su nombre de pila) sin orden y sin jerarquía, con la certeza de que volveré a escribir más sobre esta vida de mujer que tanto nos puede hacer reflexionar. Veamos las claves siguientes, dichas en corto y en directo:

1) En la dialéctica individuo-sociedad, la persona se construye; la persona no es sana o enferma psíquica, en general; la enfermedad se construye y también se deconstruye jugando con los materiales sanos o insanos que estén a mano de la persona. Clarice creció sobre un complicado suelo psíquico (su familia de origen, la emigración, la enfermedad de su madre, una identidad judia negada…) Pero también una infancia y primera juventud en el esplendor de la naturaleza de Brasil, tierra que le daría un amor de por vida a la belleza de los espacios naturales y al placer de vivir en ellos, y la llenaría de sensualidad y una especie de idolatría por los sentimientos a los que dice preferir sobre los hechos en su escribir).

En este sentido, cabría preguntarse: ¿es Clarice un caso psiquiátrico o un caso literario? Tal vez la respuesta sea, no esa disyuntiva, sino ambas cosas a un tiempo realimentándose. Es enorme la literatura especializada que se ha escrito sobre este extremo. Imposible detallarla. Sólo quiero citar un excelente artículo leído en prensa, mientras escribía este texto.5

2) Contexto y texto. La realidad familiar en la que se crió no era tal vez la mejor atmósfera social para deconstruir sus problemas psíquicos, sus inseguridades y construir una identidad fuerte y saludable. De ahí que la vemos circulando por la vida con esta trinidad de noes (no escritora, no ama de casa, no personaje público) y al tiempo de sies. Nada de ello quiere ser y sin embargo lo es, la vida se lo ha impuesto fatalmente: es escritora, es mujer joven casada que llega a tener dos hijos y es figura pública y famosa por aquel insólito primer premio “Cerca del corazón salvaje”(1944) que la persigue toda su vida como su Gloria y su Cruz.

Como puede observarse, todo lo que acabamos de anotar, es un asunto eminentemente de género, una especie de existir angustioso bajo el síndrome “Dorys Day” y la Pluma, que difícilmente podríamos encontrar en un hombre.Es una ambigüedad, ambivalencia y dualidad muy femenina y afortunadamente ya muy de una época. Llama la atención que una mujer tan inteligente, tan de buen gusto, que gana dinero con la literatura, de unos consejos tan de “señora Francis”, tan de “marujas” a las mujeres y escriba con gran soltura sobre ello. Cabria preguntarse: ¿cinismo? Más, creo que es, un botón de muestra de su desdoblamiento psicológico y existencial. Como decíamos antes: entre la aspiradora y la pluma. Una especie de Jekill &Hyde , por otro lado muy característico de la sempiterna conciliación femenina con todo, sin buscar un estricto perfil profesional.Pero siempre hay grados, y Clarice los sobrepasaba todos.

Un poco de ciencia ficción: imaginando otra fecha de nacimiento para Clarice .

Evidentemente, si la vida fuera elegible, podría decir que esta escritora se equivocó de fecha al nacer, que si hubiera pertenecido a una generación posterior hubiera tenido muchos más recursos y vías vitales a su alrededor (al menos como posibilidades o alternativas a su destino). Voy a dar unos ejemplos:

a) No lanzarse al tálamo nupcial que era la salida “quasi” obligada social y psíquicamente para las jóvenes en su época (casi a lo medieval: o casada o monja, sin una tercera vía de soltería-mujer independiente,con casa propia y profesión)

b) Divorciarse antes, de un matrimonio que al parecer, no le satisfacía. Sin embargo, ella tardó muchos años en divorciarse y con mucho desgaste interior. O bien, haber hecho una adaptación saludable a él, y haberse beneficiado del positivo status social (oportunidades culturales, cosmopolitismo, ayuda doméstica..,ingredientes que pueden sentar bien a la vida de una escritora) que un marido diplomático, el suyo lo era, puede aportarle.

d) Emplear abierta y sabiamente recursos de salud, como una terapia psicológica para sus inseguridades, un psicoanálisis para sus miedos y fantasmas, etc. A estos sabios remedios acudió también muy tarde.

e) Empoderarse como mujer y, si quería, como escritora, en el aliento de la inspiración que el Feminismo está dando hoy a las mujeres. Nada de eso, abundaba en “su tiempo” y su persona tampoco lo buscó en los resquicios por los que se iba filtrando.

Una lectura desde la perspectiva de Género, como la que estoy apuntando, daría mucho de sí. Por ejemplo, de la alienación matrimonial en una sociedad patriarcal. La falta de fuerza personal y de ambición literaria la sumió en la inconsistencia.

Ninguno de esos puntos mencionados arriba hizo, y se quedó bamboleante, en indefinición permanente que no tuvo fortaleza psíquica para imponerla, si ello le hubiera placido. Por el contrario, el nudo gordiano literario cada vez la iba cercando más, estrangulándola. Era el cerco de los años que pasaba sin escribir, de los compromisos por hacer con sus editores. Igualmente la iba cercando el nudo vital de su infeliz matrimonio.

El sistema patriarcal como generador de notables vidas paralelas de género.

La escritora Carmen Laforet muestra unas concomitancias más que notables con Clarice Lispector, lo cual es un buen indicador de cómo el sistema patriarcal salta fronteras y contextos geográficos (España, Brasil) y pone de manifiesto un impresionante denominador común entre estas dos vidas de mujeres escritoras, y muy probablemente de otras muchas que pudiéramos analizar. En una magnífica biografía, reciente, sobre esta literata española, se nos habla de sus dilaciones sin cuento, en su vida de escritora, de Laforet. Impotencia, angustia y más angustia era su alimento ante la escritura. No es ocioso el subtítulo que Anna Caballé, la gran biógrafa de esta novelista y autora de esa obra, ha puesto a la vida de Laforet: “Una mujer en fuga”, al que yo añado: que no acaba de huir ni de quedarse. Igual inconsistencia, patética relación de negación con su profesión de escritora, muestra Lispector.

“Yo, es otra”, es la expresión que yo adapto para estas dos escritoras, de un joven con uno de los triunfos literarios más precoces y grandes de toda la historia de la literatura, que sí supo cortar, definirse que es sus antípodas, estoy hablando de Arthur Rimbaud .

Sobre las mujeres élites profesionales

Las élites profesionales reúnen unas características típicas que en muchas ocasiones, por exceso, también dan la pista sobre sofisticadas discriminaciones y/o desigualdades de género. Como es característico en toda profesional de élite y además aglutinando en ella los rasgos de pionera, joven y guapa, Clarice Lispector causó sensación en el mundo literario brasileño por su primera novela, tanto por el texto en sí, como por provenir de una mujer (pensar que en este paréntesis caben todas las exclamaciones de la prensa de la época ¡¡¡!!!) que además era una joven mujer y que además era guapa (al igual que Carmen Laforet, ambas contaban con una belleza física muy notable) He ahí tres elementos de una fórmula socio-patriarcal de gran éxito que sin embargo puede conllevar grandes dosis de alienación para la persona, y ,en efecto, los causó sobre sus vidas.

“¡Es tan guapa como Marlene Dietrich y escribe tan bien como Virginia Woolf!,” exclamo impresionado al conocerla, el que sería su traductor al inglés. El tratamiento del factor belleza es un campo bastante desértico en estudios; parece arduo para la selección de temas que filtra para su investigación y estudio, el pudor de un cierto escolasticismo académico. Habrá que volver sobre ello, y la nueva mirada que incorporan los Estudios de Género, tendrán mucho trabajo al respecto.

De este modo,y por tantos ingredientes citados, Clarice Lispector estuvo en el punto de mira de la opinión pública, incluso tal vez espoleada por la curiosidad del difícil acceso a ella (sus problemas de identidad hacían que la rehuyera). Una sociedad patriarcal puede encumbrar a una mujer, es el éxito de las minorías, la excepción que confirma la regla de la situación postergada de la generalidad de las mujeres (este es sólo un aspecto del tema complejo y muy matizado con curiosos resortes sociales que he analizado durante tres décadas de investigación sociológica sobre las élites profesionales femeninas).

Texto y contexto (invierto ahora el orden, respecto al apartado inicial en que he tratado contexto y texto).Con mucha sagacidad (y conocimiento de causa, pues Laura Freixas es escritora joven y feminista) registra en esta biografía, como la obra inicial, y también la posterior, de Clarice estuvo rodeada con esta especie de “superpluses” sospechosos, tal vez excesivos por ser mujer. “Una de las pocas…”, como suele decir sistemáticamente los cronistas y críticos literarios. En suma, elogios cargados de gran ambigüedad.

Biografías, biógrafas y lectoras

He leído esta obra con una gran piedad hacia la fragilidad humana, hacia el vulnerable curso de la vida que incluso lo bueno, el éxito, puede arruinar.

He leído esta obra con empatía a la condición humana siempre sufriente pero siempre tratando de salir a flote de Clarice.

Y la he leído también con admiración a Laura Freixas que nos ha brindado este navegar con maestría por el alma humana, nos ha mostrado con sabiduría y elegancia esa especie de safari peligroso que es la existencia humana, incluso caída por tierra ante el empuje de algo tan bueno en principio como el éxito literario.

Así pues, auguro un amplio abanico de público lector (porque la obra interesa desde la Literatura, desde los Estudios de Género, desde la Psicología, el psicoanálisis, etc ).En cualquier caso, es obra que nos interesa enormemente a las mujeres que a fin de cuentas somos las nuevas lectoras voraces del Siglo XXI (como ya alertan con mucha curiosidad las estadísticas) y somos las “rebeldes ilustradas”6 de nuestra contemporaneidad, siempre dispuestas a viajar, a ir a conferencias, cursos, talleres, etc, etc. Por algo será.

 

Contra las mujeres: la violencia estética patriarcal

Leer la sociedad

Acudo un año más a esta cita de reflexión y de agitación mundial que es el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer. Trato de un problema social de plena actualidad: la violencia estética y todas sus secuelas de dispendios psíquicos y económicos para las mujeres.

Dirijo ahora una mirada analítica a lo que llamo IMÁGENES DE LA DOMINACION PATRIARCAL, es decir, la violencia estética que ejerce el Sistema de un modo diferencial y discriminatorio para las mujeres.

Digámoslo en breve y con cita expresiva:

“Así hemos generado un mundo de esquizoides, en el que se invita a las mujeres a estudiar como leonas y vestir como panteras” (Gabriela Cañas) El País, 24 de Agosto 2010.

Podríamos decir, ampliando la anterior cita que se las invita, no solo a estudiar, sino a ejercer trabajos profesionales altamente cualificados y absorbentes, y además trufados con la exigencia de una presencia “glamourosa” y con la estética de una “star”, de una estrella de la pantalla.

Trato de analizar ese plus, esa alienación de género que la sociedad patriarcal impone a las mujeres profesionales, o lo que es igual ( atención es el mismo código patriarcal) ellas mismas se auto imponen por haber interiorizado la dominación patriarcal, haberla encarnado (hecha carne de su carne, nunca mejor dicho, como se ve en las imágenes publicitarias que tanto abundan).

Imágenes patriarcales ( o la cultura visual como un texto a leer e interpretar)

Sintetizaré lo que en mi opinión son las tensiones de género hoy inscritas en el diagnóstico que ya he publicado con la siguiente formula de “cabeza moderna / corazón patriarcal” (título que lleva una obra nueva mía, ed. Anthropos, 2011). Diagnóstico social de género que afecta tanto a hombres como a mujeres, y a la sociedad en general, si bien éstas acusan más las contradicciones inscritas en él, dado su condición de dominadas dentro del patriarcado. Esa especie de esquizofrenia social es sumamente paradójica en las mujeres profesionales bien equipadas de una cabeza moderna.

Procedo a la anunciada síntesis en nueve claves:

1) El patriarcado está herido de muerte en sus legitimaciones (es en cierto modo disfuncional al sistema social) pero justamente y por ello mismo, reverdece, se reinventa en miles y sofisticadas formas (nos hace recordar el dicho marxista de la agudización de las contradicciones del sistema en su fase final, en su caída). Citaré algunos brotes que observo, reverdecidos vigorosamente: el relanzamiento de la mujer objeto, el acoso publicitario de género, la hipersexualización del imaginario social, la puesta en valor de las Lolitas-Niñas y la correlativa estigmatización de las mujeres mayores, acosadas por la violencia estética del sistema, entre otras.

2) El patriarcado no deja de imponer a las mujeres que se han desenvuelto en esferas de igualdad y han alcanzado puestos de poder, una específica alienación de género que se plasma en un uso diferencial de tiempo y de recursos. (vr.gr.: ¿cuantos inputs lleva incorporados un variado atuendo profesional femenino y sus incontables complementos frente al homogéneo terno masculino?)

3) El encuadre, tratamiento y exigencias de un “marco estelar” (de “estrellas” profesionales) es el que se les impone y ante el que tienen que responder y doblegarse, las élites profesionales femeninas. Dicho encuadre androcéntrico conlleva dos efectos nocivos contra las mujeres:1) Transmitir la imagen y la sospecha de que estas mujeres profesionales no están en su terreno, que finalmente no sería otro que el diseñado por el patriarcado para ellas bajo el código social de mujer y madre, y 2) Exponerlas sistemática y visualmente (en tanto que imagen pública) a la inmersión de status.

4) Ellas, cual hijas también del patriarcado (albergando al tiempo, en sí mismas, la contradicción que denomino “cabezas modernas / corazones patriarcales”) parecen aceptar esa particular alienación de género, la encarnan en sus cuerpos y en su presencia pública. Pareciera que estas élites profesionales no tuvieran resortes para vencer esa alienación de la violencia estética patriarcal, y, por el contrario, diciéndolo metafóricamente “mordieran gustosamente la manzana”, o abrieran de par en par la puerta a la tentación que desde centurias dormía en su corazón. Habría que contabilizar cuanto de patriarcal alberga el corazón de estas mujeres que analizamos y el nuestro,aún.

5) El feminismo se ha comportado a estos efectos con un bajo nivel crítico. Pareciera decir: están ahí, ha costado mucho que lleguen a esos puestos, cerremos los ojos a si cada día estrenan vestido, o se visten como de boda para ir a defender los presupuestos del Estado, por ejemplo.

6) Sin embargo, esta presentación en público de las élites profesionales femeninas no hace sino alimentar y tener activado de continuo la mirada y el imaginario patriarcal, siempre prestos a cultivar los estereotipos sexistas. Nunca la MUJER OBJETO ha estado tan presente como lo está hoy, en una sociedad hipersexualizada (donde impera el “Sexo Rey” que pronosticara Foucault con esa expresión).

7) En sólo décadas, hemos visto a las altas profesionales recorrer un arco de presentación en la vida pública : desde el terno azul marino mimético del uniforme del hombre político hasta los volantes y escotes más pronunciados, combinados con zapatos agudos de tacón, obviamente disfuncionales. ¿Significa este recorrido un empoderamiento de estas mujeres, una desinhibición, una afirmación “qua” mujer, como han defendido algunas? En nuestra opinión, no.

Nuestro diagnóstico es que el patriarcado reverdece como nunca en una exigencia estética generalizada para las mujeres profesionales (estética que puede ser obligación profesional para una “star” pero no de igual modo e intensidad para una mujer política o literata). Violencia estética feroz, si a ella le añadimos los requerimientos del peligroso binomio Género y Edad (¡ay el envejecimiento femenino bajo la violencia patriarcal!). Doble inri, si a ello sumamos que vivimos una sociedad “liquida” que ha hecho del NARCISISMO su bandera , en este caso para hombres también, pero con significativos síntomas diferenciales por género.

Nuestro diagnóstico como estrategia y acción para el fenómeno que estamos analizando es, sin duda, descolonizar el imaginario de género.(especialmente vehiculado y trasmitido por los Medios.

8. La violencia estética de género supone un empleo tal de energías personales y de recursos de tiempo y dinero que debieran dar lugar a una balance diferencial por género: una significativa y discriminadora contabilidad ¿No estará, en parte, por esta jungla de la discriminación de género, la causa de los característicos puestos que he llamado las segundas-relevantes que no sobrepasan las mujeres hoy, pese a currícula iguales o mejores que los masculinos? ¿No estará por estos derroteros la falta de rol e imagen de las mujeres para llegar a un liderazgo de primer orden? ¿No estará aquí el estancamiento que se percibe en estos aspectos pese al muy sobresaliente avance del capital humano femenino? Todos ellos son característicos y nuevos fenómenos sociales de género, hoy.

9. Obviamente, no se trata de uniformar a las mujeres profesionales curiosamente como a los hombres (que sí están uniformados en la vida pública: terno que no sobrepasa los tres colores en la elección- ¿azul marengo, gris o camel?- a lo más algún dispendio en la corbata ¿de rayas o lisa?), Pero sí que se trata de concienciar, de sacar de la CAJA NEGRA del género las mil y una formas de alienaciones que el PATRIARCADO produce y reproduce social e incesantemente y de ganar espacios de LIBERTAD.

 

María Antonia García de León

Profesora emérita de la Universidad Complutense de Madrid, es socióloga y escritora. Sus líneas de investigación y sus publicaciones pertenecen al campo de la sociología visual, sociología del cine, sociología del género y sociología de la educación. Es sobresaliente (y pionera en la bibliografía española) su contribución al estudio sociológico de las  mujeres élites profesionales, especialmente focalizado al colectivo de mujeres altamente cualificadas en distintos ámbitos profesionales (empresarias, ingenieras, políticas, catedráticas, académicas…).
Entre sus muy numerosas publicaciones al respecto (la autora cuenta con más de veinte libros publicados y más de cincuenta artículos sobre élites femeninas) destacamos sólo como muestras las siguientes: Elites Discriminadas (Sobre el poder de las mujeres), Ed. Anthropos, Barcelona, 1994, y Herederas y Heridas (sobre las élites profesionales femeninas), Ed. Cátedra, Madrid, 2002, Rebeldes Ilustradas (La otra Transición), Ed. Anthropos, Barcelona 2008 y Antropólogas, politólogas y sociólogas. Sobre género, biografía y Ciencias Sociales. Ed. Plaza y Valdés, Madrid-México, 2009. Recientemente ha publicado la obra “Cabeza moderna/Corazón patriarcal”.Ed Anthropos, 2011 (con prólogo de Celia Amorós) y un primer libro de poemas, “Poemas al ritmo de las estaciones, los días y el amor”.Ed. Cuadernos del Laberinto, 2011.
 
Es Premio Europeo René Descartes por la obra colectiva Gendering Elites, MacMillan Press, New York. 2002.
Asimismo ha impartido conferencias y seminarios en prestigiosas universidades internacionales.